Still Learning

Cada día, en todo el mundo, millones de niños y niñas inventan historias y ponen en un papel todo lo que ven a su alrededor y todo lo que imaginan. Algunos escriben y dibujan sus propios cuentos, y unos pocos, o no tan pocos, participan en talleres donde escritores, ilustradores y profesores les dan indicaciones y les animan a hacer mejores trabajos. Para la mayoría de los niños sus creaciones son eso, trabajos, que realizan con entusiasmo, sí, pero casi siempre de una manera concienzuda. Finalizado el taller, todos los dibujos e ilustraciones son repartidos entre sus autores y, en el mejor de los casos, acaban pegados con imanes a la puerta de una nevera. No son frecuentes las publicaciones que dejan testimonio de las excelentes creaciones individuales y colectivas llevadas a cabo por los niños.

En esta colección, que hemos llamado Aún Aprendo por el dibujo de Goya en el que un anciano da sus primeros pasos sirviéndose de unos bastones, queremos convertir en libros algunas experiencias realizadas en talleres creativos, para que los niños y niñas se acostumbren a participar en la creación de los libros y no se conformen tan solo con ser sus principales consumidores.

En todas las biografías de jóvenes científicos y científicas hemos leído que abrieron infinidad de relojes para comprender su mecanismo, y no digamos nada del número de ranas (no lo diremos). De la misma forma, los cocineros (que citamos por ser hoy unos populares divulgadores científicos) no tienen más remedio que mancharse mucho y hacer todo tipo experimentos para satisfacer su deseo de descubrir una nueva salsa. Solo haciendo libros llegamos las personas mayores a conocer mejor estos objetos misteriosos. Solo haciendo libros podrán los más jóvenes formarse una opinión personal sobre ellos y aprender a hacerlos mejores.

Dibujo de Silvia Luna Pina