Mi hermosa ciudad

El título «Mi hermosa ciudad» —o «Mi hermosa cuidad», tanto da— es un homenaje, por no decir un robo, a nuestro buen amigo y colaborador El Persa.

Libros sobre ciudades hay muchos, casi tantos como ciudades, y todas las editoriales serias —y como se ve, hasta las menos serias— cuentan con una serie completa. Es natural, porque en los comentarios sobre la ciudad se explican muy bien muchas de las ideas y mecanismos que gobiernan la vida moderna. No hay asunto que reúna una variedad mayor de temas e intereses.

Prácticamente todo ha sido dicho ya de las ciudades, y sin embargo tiene sentido seguir ocupándose de ellas. Tiene sentido hablar de la gente que vive en las ciudades, y nos gustaría poder hacerlo desde diversos enfoques. Huiremos de las guías turísticas y nos resistiremos a resumir sugerentes nombres con resonancias mágicas en un conjunto de monumentos o bares.

El autor de cada uno de los libros que componen nuestra colección será siempre un artista gráfico, alguien que vive en el lugar, que por esa razón lo ama y lo detesta, y a quien se ha dado libertad para destacar los aspectos que prefiera. Se puede concebir así un libro sobre París, pongamos por caso, que no contenga la torre Eiffel, o uno sobre Helsinki que no haga mención de las bajas temperaturas, puesto que el autor ya hace tiempo que se acostumbró a ellas.

Lo que nos importa, sobre todo, es que alguien de Tokio se interese por un libro sobre Zaragoza solo por el gusto de saber cómo es y cómo vive la gente en aquel remoto y exótico lugar, aunque no tenga parientes allí y aunque no tenga previsto realizar un viaje.

La selección de ciudades está determinada por el capricho de los editores y por una constricción alfabética que establece una correspondencia entre cada una de las letras y la inicial de una ciudad determinada, sin contemplar las repeticiones. El libro sobre Tokio cierra el paso a otros posibles sobre Toledo y Tombuctú; el de Zaragoza, a los de Zamora, Zacatecas, Zúrich, Zagreb y Zagora; y el de Valencia, a los de Vilnius, Valladolid y Vladivostok. Las próximas entregas serán São Paulo y Rubielos de Mora.

Dibujo de Taro Miura