Roger Omar
Roger nos visitó el 30 de octubre. ¡Fue divertido! Vino a recoger nuestros sueños. A él no le importaba si nuestros sueños eran feos. Era alegre, divertido. También nos contaba sus sueños. Extrañamos a Roger, tiene un enorme corazón del tamaño de un melón.
Traía su mochila, traía los sueños. Y traía su mochila con sueños.
Lo que me llamó la atención de él fue que era más alto que mi maestro y que mi hermano Fernando.
Roger era muy inteligente. Muy muy inteligente. Es bonito su pelo negro. Sus manos son blancas y tiene tres arrugas en cada mano. Quiero decirles cuántos años tiene pero no sé cuántos años tiene.
Lo que más más me gustó de él fue que era risueño, inteligente, creativo y fantástico.
Roger quería recolectar miles de sueños para hacer un libro. Vestía chaqueta negra, pantalón negro, camisa azul. Era alto, un poco pelón, un poco fuerte. Me gustaba cómo reía, y hablaba muy pero muy chistoso. Me gustaban los sueños que nos decía.
El amigo de nuestro maestro se convirtió en nuestro amigo. Era alto, güero, ojos azules, labios de color carne, feliz y alegre. Caminaba de aquí para allá, movía sus manos, veía nuestros coloreos. Le gustaban nuestros trabajos. Aunque estuvieran raros, aun así los quería mucho.
Mi amigo Roger vino a pedir que escribiéramos nuestros sueños. Nos quería a todos mis amigos y nos daba muchas hojas blancas y colores.
Dibujo: Roger Omar retratado por una niña que no firmó su dibujo. (Escuela Unión y Progreso, 2/12/2014).