




Libro premiado como Mejor Libro
Valenciano de 2000 por la Conselleria de Cultura de la Generalitat
Valenciana.
Seleccionado entre los Mejores Libros de 2001 por la publicación
especializada Cuatrogatos (Miami). |
|
 
LOS NIÑOS TONTOS
(Ana
María Matute)
ilustraciones de Javier
Olivares
ISBN: 84-930221-7-9
112 págs.
PVP: 18'03 euros
La escritora Ana
María Matute siempre que tiene ocasión
explica que éste no es un libro para niños, sino sobre
niños. Si lo hemos incluido en esta colección es porque
no sabemos, ni queremos, poner edad a los niños; hay niños
y niñas para todos los gustos y la barrera que los separa de
los mayores no siempre es tan clara.
Los niños tontos es un libro sobre la infancia, que es
la época más importante de la vida de cualquiera, la más
rica en experiencias, descubrimientos y sensaciones. Se puede decir
con razón que de adultos somos las personas que somos porque
hemos vivido una infancia más dura o más amable. Las veintiuna
historias brevísimas que contiene este libro son como las vidas
brevísimas de estos veintiún niños y niñas
que nunca crecieron y que se quedaron para toda la eternidad con esas
caras y esos cuerpos estrenados en la infancia.
El ilustrador Javier
Olivares ha retratado caras y cuerpos, luces y sombras,
y algunas otras cosas que no se ven, para que las personas mayores nos
acordemos de que tuvimos otra vida muy distinta, una vida tonta, hace
no mucho tiempo, y para que las personas pequeñas sepan que las
cosas que les pasan y piensan ahora las han pensado y vivido otros antes,
mejor o peor pero no menos intensamente.
EL NIÑO DEL CAZADOR
El niño del cazador iba todos los días a la montaña,
detrás de su padre, con el zurrón y el pan. A la noche
volvían, con cinturones de palomas y liebres, con las piernas
salpicadas de gotitas rojas, que, poco a poco, se volvían negras.
El niño del cazador esperaba en el chozo de ramas, oía
los tiros y los contaba en voz baja. A la noche, tropezando con las
piedras, sentía los picos de las palomas, de las perdices y las
codornices, de los tordos, martilleando sus rodillas. El niño
del cazador soñaba hasta el alba en cacerías con escopetas
y con perros. Una noche de gran luna, el niño del cazador robó
la escopeta y se fue en busca de los árboles, camino arriba.
El niño cazó todas las estrellas de la noche, las alondras
blancas, las liebres azules, las palomas verdes, las hojas doradas y
el viento puntiagudo. Cazó el miedo, el frío, la oscuridad.
Cuando le bajaron, en la aurora, la madre vio que el rocío de
la madrugada, vuelto rojo como vino, salpicaba las rodillas blancas
del tonto niño cazador.
(Ana María Matute)
-
-
- 
|