El infierno de Instagram
31 de Agosto de 2017 | Lecturas
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Desde el pasado 20 de julio, Media Vaca tiene una cuenta en Instagram que ha abierto y administra un lector amigo de la editorial. El asunto tiene su miga, porque hasta el momento la editorial se había mantenido completamente apartada de las redes sociales. De hecho, el editor carece de teléfono móvil y se ha resistido a tenerlo como si fuera un espíritu del bosque. Su forma de comunicarse con el mundo es a través de libros que selecciona o inventa, y que, según dice, son libros para niños. ¿Será esta la señal de cambios profundos en la editorial? ¿Qué será lo próximo? ¿pretender que los libros se vendan? Bueno, eso tampoco hay que descartarlo. Nos gustaría ofrecer a los lectores un contacto más directo con el catálogo de la editorial y acercar a los curiosos cumplida información sobre los libros y sus autores. Por esta razón, tenemos previsto abrir una tienda online en la que venimos trabajando desde hace ya algún tiempo, y esta cuenta de Instagram podría ser un primer paso para familiarizarnos con la herramienta. Al parecer, la página web donde hemos alojado estas reflexiones que me dispongo a compartir con los lectores, inaugurada al poco tiempo de empezar a funcionar (el 17 de noviembre de 1999), no es el medio que utilizan la mayoría de los compradores. Algunos amigos bienintencionados, más o menos expertos, así nos lo han advertido: hoy, la gente que compra cosas lo hace desde dispositivos móviles, mientras bebe una horchata o se desplaza por una cinta transportadora. (Muchas veces me he preguntado qué es lo que estarán haciendo esas personas que veo con sus móviles mientras beben horchata o se desplazan por una cinta transportadora; pues bien, ya lo sé: compran libros, y seguramente se desesperan porque no pueden comprar los de Media Vaca). En cualquier caso, es un alivio saber que a esa desgracia se le puede poner remedio).

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Observando a los turistas
04 de Agosto de 2017 | Lecturas
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Un japonés parado delante del escaparate de una pastelería
copia en un papel la palabra milhojas, y luego entra.


[dibujo de Begoña Lobo].

 
Editoriales valencianas. Cuestionario
29 de Julio de 2017 | Lecturas
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Ginés Vera (Los ojos de Hipatia): ¿Cuándo iniciaron su actividad como editorial?

Vicente Ferrer (Media Vaca): Publicamos los tres primeros libros en 1998. Pronto cumpliremos 20 años.

G. V.: Según su opinión, ¿se lee más o menos que cuando comenzaron su actividad?

V. F.: No lo sé. Sé que hay estadísticas y reconozco no haberlas leído con el suficiente detenimiento. Pienso que el panorama no será muy distinto, ya que los índices de lectura de entonces no eran altos. Quienes leían entonces seguramente seguirán leyendo, aunque posiblemente hoy no haya tantos grandes lectores con el tiempo necesario para leer muchos libros. Quizá la mayor diferencia es que los lectores actuales no son exclusiva ni principalmente lectores de libros.

G. V.: El barómetro del CIS, arroja unas estadísticas comparativas con otros países de la UE en las que se indica que el 35% de los españoles no lee «nunca o casi nunca». ¿A qué creen que es debido este hecho, que se lea tan poco en nuestro país a pesar de editarse, en general, tantos libros al año?

V. F.: Es bastante optimista pensar que la gente va a leer más porque se publiquen más libros. La pregunta que habría que hacerse es: ¿Por qué se editan tantos libros si nadie lee? Quizá es porque el negocio editorial no tiene mucho que ver con la formación de lectores. Si hubiera una relación directa no se publicarían tantos libros mal escritos y pésimamente editados; o de un interés dudoso; o dependientes absolutamente de modas pasajeras; etcétera.

G. V.: En la Comunidad Valenciana, además del libro en castellano se editan títulos en valenciano. ¿Cómo sitúan la oferta bilingüe respecto a otras comunidades en las que solo hay oferta en castellano?

V. F.: La oferta es muy desigual. La producción en valenciano se dirige principalmente a un público escolar y universitario, sectores donde resulta rentable. Realizar una doble edición en castellano y valenciano es doblemente costoso y representa casi siempre un gran riesgo que las empresas pequeñas —mayoritarias en la Comunidad Valenciana— raramente pueden afrontar. A esta realidad habría que añadir el que muchos valenciano parlantes no leen ni escriben en valenciano; el uso que hacen de la lengua es sobre todo oral. Es una lástima que hayamos perdido una tradición de revistas literarias en valenciano, y que no existan publicaciones infantiles en valenciano que sean populares, porque serían muy útiles para familiarizar a los lectores con la lengua escrita.

G. V.: La crisis en el sector editorial y especialmente al hablar con los libreros parecía venir de muy atrás, antes de la famosa burbuja en 2007. ¿Cómo se ha vivido este actual periodo de crisis desde su editorial teniendo en cuenta si lo anterior es cierto?

V. F.: La crisis viene, desde luego, desde mucho antes. Será difícil encontrar una época en que no haya habido crisis (entendiendo crisis no como un período de cambio sino de precariedad). El consumo de libros no es algo popular ni en la Comunidad Valenciana ni, en general, en el resto del Estado: la gente prefiere gastarse su dinero en otras cosas. A nosotros nos han afectado poco las crisis porque hacemos un tipo de libros con el que no se puede aspirar a unas grandes ventas y que no deja apenas margen de beneficio: libros de imágenes que no responden a un criterio de moda y que requieren una excelente impresión, un cuidado especial de los archivos, unos papeles apropiados, etc.

G. V.: Hablemos de las soluciones, desde los distintos agentes del sector se oyen propuestas como que hace falta un mayor impulso institucional al sector del libro, ¿es así? ¿Es cuestión de mayor inversión de dinero, de mayor presupuesto por parte de los entes públicos?

V. F.: Si a la gente no le gusta leer, ¿por qué ha de ser sensible a los anuncios destinados a promocionar la lectura? No es sólo una cuestión de dinero, aunque es evidente que todo es cuestión de dinero. Es también una cuestión de educación, y en este sentido importa que no se asocien los libros a la obligatoriedad de leer, como ocurre en el período escolar, sino que se vinculen al disfrute. Es fundamental que las bibliotecas públicas estén bien surtidas, que estén abiertas a todo el mundo y que sean gestionadas por personas bien preparadas y con recursos que actúen como verdaderos activistas a favor de la lectura. En un par de ciudades españolas he visto recientemente modernos espacios dedicados a biblioteca que se han convertido en lugares de encuentro para los estudiantes y para todos los vecinos del lugar. Normalizar la convivencia con los libros es un primer paso necesario que habría que dar.

G. V.: Por último, querríamos conocer qué retos y perspectivas le auguran a las editoriales ante las nuevas tecnologías, ante los nuevos lectores y la oferta cultural no solo de libros sino de aplicaciones informáticas, videojuegos y alrededores; ante la era 2.0.

V. F.: Nos interesan los contenidos, antes que los soportes. Creo que en eso coincidimos muchos editores de literatura. Sin embargo, somos conscientes de que los soportes son importantes. Acostumbrado como estoy a leer en un libro, por ejemplo, me costaría mucho esfuerzo leer en un papiro, que es una tecnología anterior. Hay un factor de novedad que es difícil predecir cómo evolucionará. En mi opinión, durante mucho tiempo coexistirán los libros en papel y las nuevas tecnologías, porque el libro es un buen invento y porque ambas ofertas no tienen por qué ser excluyentes.

 

«Editoriales valencianas: una mirada ante los retos de las nuevas generaciones». Artículo de Ginés Vera publicado en la revista cultural Los ojos de Hipatia, n.º 8, julio de 2017, págs. 18 y 19.

[En la imagen: Grupa valenciana, dibujo de Alejandra Hidalgo].

 
Nuevas aventuras de Don Quijote
15 de Julio de 2017 | Lecturas
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En un lugar de la Mancha…

—¿Dónde está eso, papá?

—Se refiere a las manchas solares, hijo. Son regiones más oscuras y no estabilizadas de la fotosfera. Su presencia fue señalada por Galileo y sus características han sido continuamente estudiadas. Su aparente movimiento sobre el disco solar ha permitido descubrir la rotación del sol. Su extensión es muy variable; pueden llegar a ser visibles a simple vista, y ofrecen gran variedad de formas. Se presentan como uno o varios núcleos, muy oscuros, rodeados de una ancha zona de penumbra, filamentosa y radial. Sigo: de cuyo nombre no quiero acordarme…

[El presidente Lincoln lee la Biblia a su hijo Tad, 1864].

 
Entrevista en el blog Donde viven los monstruos
24 de Junio de 2017 | Lecturas
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Román Belmonte: Tengo muy claro que, para un servidor, esta entrevista es un reto, no sólo por el respeto que desprende un cara a cara con un editor español premiado cuatro veces con un Bologna Ragazzi (entre otros muchos galardones), sino por mi admiración hacia un sello que se ha hecho a sí mismo. Pero dígame, Vicente, después de todos estos años, ¿qué queda de esos pequeños fanzines que usted llamaba “medias vacas” y que le dieron nombre a este proyecto?

Vicente Ferrer: Entre 1991 y 1998, aproximadamente, editamos estos cuadernitos llamados también ½ Vaca. No nos referíamos a ellos como fanzines, aunque, es cierto, esa denominación era bastante popular en aquel momento. El nombre Media Vaca aparecía escrito como fracción, y el dibujo mostraba la parte trasera de la vaca y no la delantera. ¿Qué queda de ese proyecto? Queda el espíritu que animaba a esa publicación, es decir, el deseo de encontrar a nuestros interlocutores ideales. Y quedan también los propios cuadernitos, fanzines o como queramos llamarlos: conservados en cajas de cartón, ocupan un armario entero y se extienden por muchos rincones de la casa.

R. B.: Usted pasó de ser ilustrador a convertirse en autor-editor. De ahí pegó el salto a la edición independiente, y ahora, se podría decir que está al frente de una editorial consagrada. Peldaño a peldaño, ¿es ese el camino?

V. F.: Exacto: peldaño a peldaño y pegando saltos. A veces como topillos y a veces como cabras montesinas. Pienso, en cualquier caso, que en todo este tiempo no he dejado de desempeñar el oficio de ilustrador, aunque ahora ilustro por mano y cabeza de otros. Tampoco hemos dejado de ser independientes, ya que contamos exclusivamente con nuestros propios recursos y solamente publicamos aquello que nos apetece. Tengo más dificultades en aceptar lo de «editorial consagrada». Seguimos siendo una empresa muy pequeña. No como una mercería de barrio, pero casi, aunque nuestros clientes no están en nuestro barrio. No tenemos ningún deseo de crecer y consagrarnos, sólo aspiramos a hacer el trabajo que nos hemos propuesto de la mejor manera que sabemos. De momento, seguimos en el camino, que es lo importante.

R. B.: Dos tintas, papel con buen gramaje, extensos, cuidados detalles... Sus libros parecen un producto destinado a los niños del ayer. ¿Puede acallar a todos aquellos que creen que un formato así les puede pasar factura a ojos de chavales contemporáneos?

V. F.: ¿Por qué «los niños del ayer»? ¿Qué ayer es ese? ¿Ayer por la mañana, cuando vivíamos en cuevas? ¿Ayer al mediodía, cuando no había dispositivos móviles? ¿Cuántos niños en el mundo manejan hoy, exclusivamente, estos dispositivos? Los niños de hoy, en lo esencial, no son muy distintos de los niños de ayer. Podemos darles piedras, aros o un Sphero SPRK+, y los niños se adaptarán a sus juguetes con la aplicación y el entusiasmo que caracteriza a todos los niños de todos los lugares del mundo.

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