¿Por qué «Media Vaca»?
14 de Noviembre de 2006 | Lecturas
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cuadernillos* ¿Cuál es el origen de Media Vaca y quiénes son sus antepasados?

Los tres primeros títulos de la colección Libros para niños aparecieron en las navidades de 1998: No tinc paraules, Narices, buhitos, volcanes y Pelo de Zanahoria. Entonces tuve la sensación de que había estado preparándome durante muchos años para poder hacer esos libros, y sin embargo no sabía nada del oficio de editor. Desde los quince años me he dedicado a inventar publicaciones en las que dibujaba, escribía o seleccionaba textos de otros. A partir de 1991 edité unos cuadernillos –literalmente un folio plegado dos veces y grapado en el centro– en los que ya figuraba el nombre de «1/2 vaca». Sólo que se trataba de la parte trasera de la vaca, la que reúne por cierto las partes más atractivas: las ubres y el rabo espantamoscas. De esos cuadernillos hicimos más de trescientos números a lo largo de diez años, treinta y tres por año, en tiradas de doscientos ejemplares que se distribuían entre colaboradores, suscriptores y amigos. La participación estaba abierta a todo el mundo. El colaborador más joven tenía un año de edad (sus padres transcribieron los ruidos que hacía mientras se bañaba con su patito o cuando escuchaba «Anchoas y aceitunas» de Rossini); el más mayor debió de ser mi propio abuelo, que publicó sus poemas utilizando hasta seis seudónimos distintos (no quería que le consideraran un acaparador). En estos cuadernillos cabía cualquier cosa que pudiera darse en ocho páginas: poemas y cuentos, dibujos, páginas de diario, pequeñas piezas teatrales, historietas, apuntes de viaje, listas de cosas, etc.

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No tinc paraules
02 de Septiembre de 2006 | Lecturas
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arnalNo tinc paraules de Arnal Ballester es el primer libro de Media Vaca. Apareció a finales de 1998 junto con otros dos títulos dentro de la colección «Libros para niños». Los tres libros salieron de la imprenta pocas semanas antes de navidad y hubo que darse mucha prisa para que unos cuantos ejemplares llegaran a las librerías.

La decisión de publicar ese libro en primer lugar podría interpretarse como una declaración de intenciones y una voluntad de ruptura con modelos establecidos. Sin embargo, ni en aquel momento ni ahora, ocho años después, me siento muy cómodo en el papel de empresario editor, y me cuesta hablar desde esa posición. Desde luego, no me hice editor para dar mi opinión sobre el mercado de la edición, aunque reconozco que cada vez es más difícil evitar la tentación de hacerlo. Me hice editor para publicar No tinc paraules, Narices, buhitos, volcanes, Pelo de zanahoria, y otros libros que han venido detrás.

Cuando decidí seriamente dedicarme a hacer libros infantiles (¿debería decir: «cuando infantilmente me decidí a hacer libros serios»?), recuerdo que redacté varias listas de posibles títulos y temas. Si existe algo así como una línea editorial tiene mucho que ver con esa lista, que se parece bastante al catálogo actual de Media Vaca y que incluía a Esopo, Julio Verne y Agatha Christie, entre otros entusiasmos. En todas las listas, pasadas a limpio en una bonita libreta, figuraba Arnal Ballester. 

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Un anuncio
21 de Noviembre de 2005 | Lecturas
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anuncio2Anuncio aparecido en la revista Lars, cultura y ciudad (2006).
 
Un discursito
17 de Noviembre de 2005 | Lecturas
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cortinaLa editorial Media Vaca empieza a publicar sus primeros libros a finales de 1998.

Los tres salieron de golpe en navidades, en el último momento, cuando los libreros ya no aceptan más novedades.

La experiencia nos hizo pensar que tres libros eran todo lo que podíamos hacer en un año.

Tres libros al año quiere decir que de repente un año no hacemos ningún libro porque no hemos tenido tiempo.

Los tres libros eran bastante distintos: uno tenía la portada roja, otro azul y otro anaranjada.

El de color rojo tenía el título en catalán: No tinc paraules; el azul parecía apropiado para los más pequeños: Narices, buhitos, volcanes y otros poemas ilustrados; el anaranjado prometía en el gracioso nombre del protagonista, Pelo de zanahoria, un montón de simpáticas aventuras.

El libro con el título en catalán, sin embargo, no tenía texto ni en catalán ni en castellano, lo que desconcertó a los lectores de ambas lenguas; la colección de poemas ilustrados incluía obras de autores que nunca han figurado en antologías infantiles como Francis Picabia, Oliverio Girondo o Ángel González; por último, el libro que prometía tantas risas, siendo profundamente humorístico, no podía resultar gracioso ni para los niños ni para sus padres, pues cuenta la infancia de un hijo no querido y cómo se sobrevive a eso.

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Lo dijo Benjamin Péret
22 de Octubre de 2005 | Lecturas
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anuncio1Anuncio aparecido en la revista Lars, cultura y ciudad (2005).
 
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