Raros, viejos, agotados y curiosos
03 de Mayo de 2003 | Lecturas
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rectorpesetEn algún momento del siglo XIX se inventó la infancia, el mundo se fue llenando de libros para niños, y se creó una industria editorial que por mucho tiempo vivió –y sigue haciéndolo- de nombres como los de Jules Verne, Carlo Collodi, James M. Barrie, Robert Louis Stevenson o Lewis Carroll, entre tantos otros. Autores cuyas obras estaban dirigidas al público en general, no sólo a los niños. Hacer de esas lecturas y de las muchas que vinieron después algo genuinamente infantil no deja de ser ortopedia didáctica de ciertos padres y maestros, espoleada por editores con escasa imaginación. No resulta fácil usar la palabra infantil con sentido crítico, advierte el imprescindible La experiencia de leer, de C. S. Lewis. «¿Quién que esté en sus cabales –escribe- no conservaría, si pudiera, aquella curiosidad incansable, aquella imaginación tan vívida, aquella facilidad para suspender la incredulidad, aquel apetito insaciable, aquella disposición para el asombro, la compasión y la admiración?».

A contestar esa pregunta nos ayudan los inteligentes libros que la editorial Media Vaca ofrece a sus lectores desde que fuera creada por Vicente Ferrer y Begoña Lobo, en 1998. Cumple ahora cinco años y alcanza los catorce títulos, algunos distinguidos con premios españoles e internacionales. Con tal motivo parecía adecuado presentar una exposición que comparte su nombre con esta publicación que la acompaña: La vida secreta de los libros. Unos libros a los que bien podría aplicarse esa retahíla que va de raros a curiosos que, por desgracia, ha ido desapareciendo de las librerías de lance.

Libros raros como ese diccionario que reúne 231 palabras seleccionadas por los 231 dibujantes que las ilustran y cuya páginas se exhiben en la muestra. Libros viejos con cuentos de los Hermanos Grimm o Jules Renard. También agotados como el de Élisée Reclus y su historia de un arroyo, que corre hacia el mar con un dibujo de Eloar Guazzelli que los espectadores podrán colorear si lo desean. Curiosos como No tinc paraules –el primero de Media Vaca, obra de Arnal Ballester- que haciendo honor al título es mudo como la hache; o el Alfabeto sobre literatura infantil, donde Bernardo Atxaga, con el abecedario en la mano, hilvana un relato que comienza Alicia y concluye Zazie, la de Raymond Queneau. Libros, en fin, que son un poco todo eso, como las 100 Greguerías de Ramón Gómez de la Serna ilustradas por César Fernández Arias. A ningún lector se le pregunta aquí por su fecha de nacimiento. Tan sólo se le pide, como propone Lewis, curiosidad, imaginación y capacidad de asombro.

Salvador Albiñana
Colegio Mayor Rector Peset

Prólogo de la publicación editada con motivo de la exposición también titulada «La vida secreta de los libros. Media Vaca: 1998-2003», y presentada en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universidad de Valencia entre los meses de mayo y julio de 2003.
Fotografía de Daniel García-Sala.