Premio a la Labor Editorial
23 de September de 2018 | Noticias
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Media Vaca ha obtenido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural correspondiente al año 2018, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte. El jurado ha destacado «el cuidado exquisito del catálogo, la calidad de sus libros, el respeto a los lectores y al resto de agentes de la cadena del libro». El premio, que tiene por objeto distinguir el conjunto de la labor editorial de una persona física o jurídica que haya destacado por su aportación su aportación sobresaliente e innovadora a la vida cultural española, tiene carácter honorífico y carece de dotación económica.

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¿Puede una editorial de libros para niños compuesta por dos personas publicar solamente tres títulos al año —invirtiendo en su realización en ocasiones hasta cinco y diez años—; dedicarse sobre todo a los proyectos propios; mantener vivo un catálogo de 64 títulos; enfrentarse a los infinitos prejuicios que afectan al mercado editorial sin perder el humor y sobrevivir durante 20 años? La respuesta es sí, y la editorial se llama Media Vaca.

Historia, trayectoria, catálogo: La editorial Media Vaca la fundan en Valencia Vicente Ferrer Azcoiti (Valencia, 1963) y Begoña Lobo Abascal (Bilbao, 1963). Empieza a publicar sus primeros libros en diciembre de 1998. En la actualidad, su catálogo se compone de 64 títulos divididos en seis colecciones: Libros para niños, Últimas lecturas, Grandes y pequeños, Mi hermosa ciudad y El mapa de mi cuerpo. Aunque en los libros de Media Vaca es fundamental el peso de la ilustración —y ese es tal vez el rasgo que más los caracteriza—, todos los proyectos suelen partir frecuentemente de propuestas literarias y textos preexistentes. A lo largo de sus veinte años de vida, la editorial ha recibido un buen número de premios nacionales e internacionales, entre los que destacan el Bologna Ragazzi Award, que otorga la Feria del Libro para Niños de Bolonia, la feria más importante del sector, y que ha obtenido en cuatro ocasiones, siendo la única editorial española merecedora de este premio.

Creación de una biblioteca: Media Vaca publica libros muy ilustrados para niños de todas las edades, y también para no-niños. El propósito de los editores es contribuir a formar una biblioteca en la que se puedan encontrar cosas variadas y diferentes, y que pueda servir a personas de distintas edades o a la misma persona en edades distintas, ya que los libros están pensados para que duren. El hecho de dedicarse a un público tan amplio, con un tipo de libros tan específico —y con un coste de producción elevado—, supondría una dificultad evidente para cualquier editorial grande, pero Media Vaca ha sabido aprovechar esta oportunidad para armar un catálogo coherente, que destaca por su elección de autores y temas, y por el cuidado de los aspectos gráficos y, en general, del libro como objeto. La línea editorial ha sido ampliamente divulgada por los editores a través de entrevistas y artículos, y tuvo una gran repercusión la charla que Begoña Lobo ofreció en la Feria del Libro de Bolonia sobre buenas prácticas editoriales.

Buenas prácticas editoriales: Desde el principio, el objetivo de la editorial ha sido hacer lectores críticos, no meros consumidores. Los libros deben ser instrumentos para la imaginación, no solo para la alfabetización, es decir, deben ser obras de literatura, pero también deben contribuir a la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos. No se entiende que los libros, de los que esperamos que transmitan valores éticos a los lectores, no se hagan atendiendo a criterios de buenas prácticas. Para poder cumplir este ideario, la editorial tomó una serie de decisiones desde el primer momento: no participar en la compra de derechos, sino producir proyectos propios; no multiplicar las novedades, sino administrar los recursos para hacer un número limitado de títulos por año; no dedicar a la promoción los esfuerzos humanos y los medios económicos que deberían invertirse en la producción de los proyectos propios.

Compromiso con los autores: Los autores deben ser el centro de cualquier editorial que se dedique a la literatura y al arte. Los autores no son solamente los escritores: los ilustradores que publican en Media Vaca son los autores de sus imágenes, y los traductores, los autores de sus versiones literarias. Es imprescindible, para obtener el mejor libro posible, que es el objetivo compartido, darles a los autores la posibilidad de realizar su trabajo en las mejores condiciones: con plazos de tiempo amplios que permitan la investigación y la experimentación, y manteniendo un diálogo fluido antes, durante y después de la realización del proyecto. Ese compromiso lleva a la editorial a reimprimir los libros agotados, práctica poco habitual en el mercado español, y a pagar por anticipado la totalidad de los derechos de autor, sin esperar a que el libro se venda o no, conscientes de que el riesgo comercial ha de ser asumido por el editor. Una cuestión que se ha tenido siempre en cuenta es el dar información sobre los autores dentro de los propios libros, con pequeñas semblanzas, y a veces con artículos de mayor extensión que incluyen retratos gráficos y fotografías. Media Vaca también ha visibilizado el trabajo de los ilustradores en el mercado global gracias a su participación en ferias y a los premios obtenidos, y, sobre todo, por el esfuerzo por dar a conocer el catálogo más allá de nuestras fronteras.

Cuidado por el objeto: No suele valorarse el trabajo considerable que requiere la producción de libros ilustrados. Los lectores no informados, que no conocen el proceso, habitualmente no se fijan más que en el precio. Sin embargo, son muchos los factores que intervienen. Es preciso utilizar papeles adecuados, tratar las imágenes para garantizar la mejor reproducción de los originales y archivos informáticos facilitados por los ilustradores; trabajar con técnicos especialistas y supervisar atentamente todo el proceso. Igualmente, es importante revisar los textos y corregir posibles errores y erratas. Media Vaca imprime siempre en España y el editor vigila personalmente el trabajo de impresión de todos los libros. Desde hace catorce años trabaja con Brizzolis, una imprenta que trabaja con una gran exigencia de calidad y que ha sido escogida por el Museo del Prado de Madrid o el Moma de Nueva York para realizar sus catálogos. También por Media Vaca, para hacer sus libros para niños. Los libros reciben el mismo tratamiento que un libro de arte: llevan sobrecubierta (lo que es una gran rareza en el mercado del libro español) y están encuadernados en tapa dura; sin embargo, los precios son populares, porque de lo que se trata es de dar al libro la dignidad que merece y no producir objetos que estén únicamente al alcance de muy pocos.

Investigar y experimentar: Hay que destacar el trabajo de documentación e investigación que lleva a cabo la editorial desde sus inicios. Esa labor le ha llevado a recuperar títulos y autores que habían quedado descartados por la propia idiosincrasia del mercado nacional, que vive exclusivamente de las novedades. También, proyectos singulares y necesarios como la colección Libros para mañana, publicada originalmente en la editorial La Gaya Ciencia en 1977-1978. Estos libros de política para niños (Cómo puede ser la democracia, Así es la dictadura, Hay clases sociales y Las mujeres y los hombres), firmados por un desconocido Equipo Plantel, al que consiguieron localizar después de una ardua búsqueda, han vuelto a ponerse en circulación en 2015, utilizando los textos originales y con nuevas ilustraciones debidas a jóvenes ilustradores actuales que entendieron perfectamente el interés de esa recuperación. Así, los Libros para mañana, concebidos para la España de la Transición, han resultado útiles para otras sociedades que están efectuando procesos de cambio, y se han traducido al portugués de Brasil y de Portugal, al polaco, al italiano, al coreano, al japonés, al ruso e incluso al filipino.

Como dice el editor Vicente Ferrer: «Hacer libros es algo tan bueno o tan malo como cualquier otra cosa, pero ¿por qué para niños? Según mi opinión, si tiene algún sentido hacer libros, tiene sentido sobre todo hacerlos para los niños. Porque el mundo (y a veces nos olvidamos) es de los niños. Los mejores libros deben ser para los niños, las mejores historias, los mejores dibujos, el mejor papel, las primeras estanterías. Nada de repartir las sobras y condenar a los niños al rincón más apartado de las librerías, nada de dedicarles textos poco exigentes y dibujos que no son sino una caricatura triste de lo que hacen los mismos niños. Eso no está bien, no es bonito».

Este año 2018 Media Vaca cumple 20 años. Para celebrar el aniversario tendrán lugar una serie de actividades bajo el lema Brindis al sol, porque si tienen sentido los brindis, cómo no va a tenerlo uno dedicado al sol, a quien debemos no solo la vida sino la alegría y el buen humor. Por esa razón, todos los niños del universo lo dibujan lo más redondo posible y con una sonrisa la mar de bonachona.

[La imagen que encabeza este artículo es una fantasía de Alejandra Hidalgo].