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Dibujante. Rara especie. Especie chica. Tenazmente obstinada
a poner en las bocazas de sus criaturas más dientes de los
estrictamente necesarios. Si se observa su ámbito natural de
trabajo (una mesa de algarrobo y un tablero vacilante y oblicuo del
que se ruedan todos los lápices, maldición añosa
del plano inclinado) se verá que el hábitat natural
de Isol lo constituyen unos bocetos inagotables en papelería
de todas las calañas, donde predominan los esbozos de niños
hiperkinéticos, de niñas desorbitadas, perros espásticamente
felices, vacas al borde del pasmo. Sin exagerar he visto, por ejemplo,
una oveja-péndulo, boba y asombrada, que oscila sobre un individuo
injustamente atado a una silla, reescritura tal vez de Poe o azar
catástrofico del choque entre la naturaleza suave del cordero
y el uso indebido de dicha presunta suavidad. Así es -creo
yo- la esencia última de su trazo desmesurado, impulsivo y
asombroso. Rafael Spregelburd Qué le van a contar |